jueves, 21 de mayo de 2009

En bandeja de plata

Diagnóstico: mordedura humana... Me encontré con un parte médico idéntico, pero contrario... Me lo temía, suele pasar: agresión recíproca, denuncias similares de los implicados, lesiones parecidas... ¿no hay testigos? No, la pelea fue en el interior de una tienda de lencería, persiana echada, y sin nadie presente... Pues no hay mucho más que rascar: condena para todos los participantes en la riña... No obstante, me planté en el Juzgado una hora antes del señalamiento para ver con detalle la denuncia y parte de lesiones contrario, por si hubiera algún detallito al que agarrarme para evitar la sentencia salomónica e injusta, porque mi cliente era la agredida de verdad.

Una hora después de la señalada para la vista, apareció el abogado contrario. Tuvo suerte de que el Juzgado fuera con retraso, aunque viéndole actuar, me temo que siempre llegaba contando con la impuntualidad habitual de los señalamientos.

Llegó con aire apresurado, un poco sudoroso y ligeramente despeinado. Bien vestido, de unos cuarenta y tantos años, caminaba con pasos grandes pero ligeramente encorvado debido a que era notoriamente más alto que el resto de los presentes. Lucía una "curva" abdominal propia del consumidor de cervezas, piscolabis, aperitivos y demás, por lo que era fácil imaginarlo practicando el "coding" en los garitos de la ciudad.

Ante la evidencia de la futura sentencia doble-condenatoria, la Juez nos invitó a hablar para llegar a un acuerdo. Nos cruzamos miradas de "vamos a hablarlo" y me espetó "¿cuánto me vas a pagar?"... yo no daba crédito a lo que me decía... "¿qué?", le contesté, sin poder evitar un gesto de "esto-no-es-un-marciano-aunque-lo-parezca"... Con un aplomo alucinante, como si estuviera echándome un órdago a los pares con dos cincos, me suelta "Si, vamos, tu cliente le pegó una paliza a la mía, y tengo un testigo presencial cuyo testimonio es contundente"...

Acababa de empezar, de verdad, una partida de mus... y el compañero iba de mano:
- A la grande: envido a que tengo un testigo que te voy a machacar... Y yo: Tu cliente acaba de llamar al testigo por un apelativo cariñoso, y yo veo que es musulman y la tienda era de lencería ¿qué hace un musulman mirando fijamente un escaparate de lencería femenina cristiana?... Veo tu envite y levantamos las cartas a la hora del tanteo.
- A la chica: ordago a que voy a suspender el jucio porque hay una nulidad de actuaciones... Y yo: bien, parece que tu testigo no era tan contundente... todo el mundo sabe que más vale testigo en mano que juicio volando... la juez no va a querer suspender el juicio porque le supone señalar de nuevo, en lugar de dejarlo ya resuelto, siendo además una sentencia muy fácil para ella... Veo el órdago... Entramos a sala, propone la nulidad, la juez la deniega... pero sigue la partida.
- A los pares: con las cartas que tenia, ya solo podía echarme un envite con mucho miedo a los pares, y me dice... "esta juez es un peligro público, van a salir las dos condenadas... págame algo, aunque sean 20 €, algo simbólico"... Y yo: pues vaya noticia la tuya, ¿las dos condenadas?... apuesto lo que me queda a que la mejor solución es el perdón recíproco, pedimos el archivo y salen las dos absueltas... No tenia más remedio que aceptar, era su solución para no tener que celebrar el juicio, cosa que queria evitar a toda costa a pesar de su testigo contundente.
- Al juego: en un ultimo intento, mientras mi cliente decidía qué hacer, empezó a meterle prisa para que se decidiera, diciendo que si tanto se lo tenía que pensar, que mejor celebrábamos el juicio.

Era evidente que intentaba llevarse al gato al agua, y en su defecto, salir con una absolucion segura para su cliente. Lo segundo era fácil, porque yo estaba de acuerdo, siempre que la mia saliera también limpia, claro... Cerramos el acuerdo.

Cuando ví evolucionar a este abogado, tuve la certeza de que lo habia visto antes... no sabia donde, pero ya habia coincidido con este personaje... Pensé que se comportaba como un jugador, apostaba a un número, y si no salía, tenía una apuesta de reserva... y utilizaba en el juego todas las armas fuleras que conocía, aunque fueran contradictorias entre sí... Recordé donde lo habia visto antes, pero no era a él, era a Walter Matthau en "En Bandeja de Plata"... gran película... Era la favorita de mi primer ex, también abogado, también alto y con "curva cervecera"... aficionado al mus, al tapeo a destajo y al que nunca llevé de contrario, pero creo que su comportamiento en sala debía ser muy similar al de éste.

Menudo personaje.

9 comentarios:

timorato dijo...

Está claro que sabes de qué va el mus. La reflexión a la que llegas y que me ha gustado mucho la tenía pensada para un post para mi blog: la manera de actuar con ventajismo de mucha gente; o sea, echarle un morro de mucho cuidado.

timorato dijo...

Por cierto, te quería hacer una consulta, sobre una consulta que me hizo una abogada en mi lugar de trabajo. Es una chorradita, pero me gustaría saber tu opinión.

Como no veo tu email ¿Me puedes escribir al email del blog? lamiradaesquiva@gmail.com

Thanks!

Maribel dijo...

Hola, Timorato... Hace años que no juego al mus, pero siempre me ha parecido un juego divertido, si... Existe un tipo de jugador de mus que es el "avasallador"... ¿no?... pues este era el tipo... Y haciendo esas demostraciones de fuerza hace dudar al contrario de si habrá algun detalle que se le escapa...
Creo que eso es fácil, cualquiera lo puede hacer, pero a la larga te hace incapaz de tener relaciones duraderas en todos los ámbitos.
Un beso

israel dijo...

La verdad es que me he perdido con lo de "a los pares", "a la chica" jeje, yo al mus no tengo ni idea la verdad.

Madre mía, podrías escribir un libro, o hacer una película con todas las cosas que cuentas (y las contarás, me imagino). A veces me acuerdo de aquel tipo del que hablaste, el que pensaba que había una conspiración mundial o no sé qué.. ¿recuerdas? El que me recordó un relato de Stephen King... y me acuerdo de tu visita a esa familia gitana, lo del médico florente.. jeje

En fin, qué de historias...

israel dijo...

Quería decir las historias que cuentas... (y las que no habrás contado, claro, las que no se puedan contar.

Maribel dijo...

Hola Israel... La verdad es que me sé muchas historias, si. La mayoría, por desgracia, con final triste. Pero ese es mi trabajo, y me gusta porque me permite conocer mucha gente y sus problemas...
Por un lado es malo... a veces, me satura tanto problema ajeno y me siento desasistida con los mios.
Pero por otro lado, creo que me permite "vivir" problemas que yo no tengo, y aprender...
Sobre todo, aprender que la vida está llena de complicaciones aún en cuando no hay problemas aparentes, por lo que es importante simplificar y no dejar escapar las buenas oportunidades y, sobre todo, las buenas personas.
La entrada que te recordó el relato... ha traido cola. Ahora tengo a una asociación de afectados por el control tecnológico quejándose de mis opiniones, llamándome ignorante y... en fin... quizá tengan razón ¿quien soy yo para hablar de nadie? No intento criticar, solo contar mi perspectiva. No es importante, solo soy yo.
Bueno, me alegro de que a tí y a otros os gusten, y espero que os aporten algo.
Un beso, Isra
PD: En efecto, hay muchas cosas que no cuento, bien porque son demasiado íntimas, bien porque afectan a personas que leen este blog, y no quiero exponer sus vidas aquí. Ya me equivoqué una vez con eso, y espero no repetirlo.

Ronan dijo...

Si algún día voy a juicio (y espero que no pase nunca, je), me gustaría tener a una abogada como tú, Maribel. Bueno, la verdad es que como le pasa a Israel, no he pillado nada de la terminología del mus, pero bueno, lo que cuenta se entiende. La verdad es que me inquieta el mundo del derecho porque tengo la impresión de que ese tipo de persona abunda mucho, y me parece horrible que el resultado de un juicio pueda no depender de la Justicia real, así con mayúscula, sino de la labia o la falta de escrúpulos que esté dispuesto a tener un abogado.

En fin, sé que sueno ingenuo; por supuesto esto es así en todos los ámbitos de la vida, pero concretamente en el mundo legal me parece que las consecuecias son más terribles que en otros: pueden hacer que gente pierda sus casas, su trabajo, su libertad y en casos extremos finalmente la vida. Lo único que me consuela es que exista también gente que combine la inteligencia necesaria para contrarestar a esta gente con la bondad para emplear esa inteligencia para el bien.

Maribel dijo...

Ronan, la verdad es que tú no eres ingenuo, sino que las personas no suelen conocer hasta qué punto nuestro sistema de justicia está pervertido hoy en día... La realidad es mucho peor que eso de encontrarte con abogados sin escrúpulos. Por suerte, solo aquellos que se ven implicados en asuntos judiciales lo saben.
Espero, de veras, que no necesites nunca un abogado... desde luego, que si llega el caso, topes con un profesional honesto... y que, además de tener razón, dispongas de las pruebas para demostrarlo, que te toque un Juzgado que no tenga mucho atasco de asuntos y un Juez que sea una persona sensata... Vamos, que mejor que no lo necesites nunca.
No es que seas ingenuo, es que nadie sabe lo que hay debajo de esta gran losa de la administración de justicia.
Un beso

Israel dijo...

Hola Maribel!

No sabía que había traído cola aquello que contaste sobre el hombre obsesionado con el control tecnológico... ¿te refieres a que alguien leyó tu entrada o al trato que este tipo de personas creen que reciben por parte de la sociedad y que en este caso ha racaído en ti?

Por eso te decía eso de "las cosas que no contarás" porque obviamente, hay cosas que ni se deben ni se pueden contar.

Pero bueno, algún día puedes escribir un libro, unas memorias... o mejor! una novela de ciencia ficción.. porque la realidad, a veces, supera a la ficción jeje.

Un abrazo.