jueves, 4 de junio de 2009

Te permito amarme

Hace tres meses una amiga mía se lamentaba de ser "una fracasada emocional"... decía que nunca fue feliz con su marido, a quien sólo puede agradecer los dos hijos que tuvo con él... y que tras su divorcio ha tenido varias parejas sin haber logrado nunca una relación realmente satisfactoria y profunda. Decía que todos ellos la habían querido mucho, pero que no era un problema de cantidad de amor, sino de calidad de amor... al final, siempre terminaba diciendo "no me quieras tanto, quiéreme mejor".

Se sentía triste y asumía con resignación que, a estas alturas de la vida, no encontraría a nadie a quien querer y de quien ella puediera aceptar ese mismo sentimiento.

Y como un relámpago, sin sospecharlo siquiera, llegó a su vida "el hombre del pleno al quince". Al principio, muy al principio, se resistió a dejarse querer... convencida como estaba de que nadie la querría en la forma que ella necesitaba... luego se dejó llevar, y ahora la llamamos "la siempre feliz", porque no para de sonreir, los ojos le brillan y todo le parece bien...

Decidió volver a arriesgar, dejarse querer de nuevo, a sabiendas de que el amor es una aventura que siempre merece la pena vivir, porque en el peor de los casos, nos deja huellas dulces en el alma: las de los besos que nos dieron y que dimos.

Está muy feliz; dice que nunca lo ha sido tanto, y que no le importa lo que suceda mañana: se alegra de estar viviendo esto.


Aunque parezca paradójico, muchas veces es más difícil aceptar el amor de alguien que amar... bien porque hayamos sufrido en el pasado, bien porque a veces creemos no merecerlo, lo cierto es que aceptar el amor de otra persona comporta mucha responsabilidad y supone, por ello, una gran demostración del amor que nosotros mismos sentimos.

Hala, a seguir viviendo.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Sí, cuando menos lo esperaba, cuando no creía en nada, me ha llegado el regalo que la vida me estaba guardando.
¿ Podría no estar "siempre feliz"?
No sé si es difícil querer cuando se es tan escéptico como yo lo era, pero lo cierto es que le quiero, le adoro, y es tán fácil querer tanto cuando te quieren bien ...

Israel dijo...

Qué gran verdad has dicho en el último párrado, a veces no dejamos que nos quieran y eso es horrible, tanto para el otro como, sobre todo, para uno mismo.

A mí me ha pasado much eso de no creerme merecedor de algo tan especial y quizá sea una demostración de lo poco que yo mismo me quiero.

Me alegro por esa persona que ha encontrado el pleno al quince porque si te toca el amor, también eres rico ^^

Maribel dijo...

Hola, Isra.
En mi opinión, no ser capaz de dejar que te quieran es horrible sólo para uno mismo. La persona cuyo amor no aceptas es capaz de darlo a otra... sufrirá seguro, pero es cuestión de tiempo. Pero si no eres capaz de aceptar que te quieran...
Desde luego, es una limitación grave, que puede tener su origen, en mi opinión, en experiencias pasadas... pero también puede tenerlo en la falta de autoestima propia, como tú dices. Pero al mismo tiempo, pemitir a alguien quererte es un potenciador máximo de la autoestima.
Deberías probarlo, arriesgarte, porque ¿qué pierdes? Lo peor que puede pasar es que te quedes como estás ¿no? Admite que es posible que a alguien le parezcas especial, admite que puede ser que tú estés equivocado sobre quién eres, permite que esa persona te quiera como eres...
Sentir que alguien te quiere puede dar vértigo, pero hace que tú mismo también te quieras más.
Mi amiga es muy feliz, pero te aseguro que los primeros días estaba muy asustada: el amor tiene siempre dos caras, y a nadie le gusta sufrir, pero ¿no es un pecado dejar de disfrutar la parte buena por miedo a la mala?
Bss