sábado, 7 de marzo de 2009

En una realidad paralela

Ya he contado otras veces que en mi oficio se conoce a muchas personas, la mayoría de las cuales se encuentran en alguna situación conflictiva que puede llegar a ser extrema: discusiones familiares por una herencia, divorcios con infidelidades y engaño incluidos, ruina economica por culpa de los impagados, un vecino histérico que les hace la vida imposible... Mis clientes suelen ser personas normales (entendiendo la "normalidad" por una tendencia y no un valor absoluto) que, encontrandose en una situación que ha llegado a ser crítica, pueden tener reacciones imprevistas hasta para ellos mismos, que se sorprenden descubriéndose más conciliadores de lo que creían ser o, más peleones de lo que pensaban que eran.
Sin embargo, algunas veces llegan a mi despacho personas que son, en si mismas, extremas: no es que tengan un problema concreto que les acucie o les agobie, es que el problema es estructural en ellos porque no son personas "normales". Es lo que sucede con mi cliente suicida, que aún sigue entre nosotros y que me hizo una visita sorpresa el lunes por la mañana: no tiene dinero para llamarme, asi que el lunes, a primera hora, alli estaba esperándome cuando llegué a la oficina. Poco puedo hacer por él, excepto escucharle, invitarle a un café en la sala de juntas y prestarle algo de dinero para que pueda coger el metro y comer esa semana.
Anoche, contando anécdotas durante una cena, recordé un personaje que vino a verme hace como tres años. Conctactó conmigo por teléfono y concertó una cita en el despacho. Tenía prisa y decia que era un tema importante y muy confidencial, por lo que le aseguré que no debía recelar, ya que estoy sujeta a la obligación de secreto profesional. El dia de la cita trajo varias sentencias y resoluciones judiciales; me hizo entrega de una fotocopia. Le eché un vistazo y no conseguia entender muy bien lo que queria que hiciera porque aquello parecía ya una via muerta... no habia nada más que hacer, excepto un eventual y desesperado recurso de amparo que no tenia visos de prosperar y que, de hacerlo, no le iba a suponer gran diferencia.
No recuerdo bien sobre qué era el recurso y la consulta, pero aún me parece que lo tuviera enfrente. En la sala de juntas de la oficina anterior, una de cuyas paredes era una cristalera completa que daba vista sobre la sala de trabajo general. Yo sentada de frente al cristal, viendo a mis compañeros, y él de espaladas a ellos. Era un hombre de unos cincuenta años, vestía de forma sencilla y correcta (era verano, y llevaba unos pantalones sport de algodon y una camisa de manga corta limpia y planchada). Usaba una barba bien recortada y su pelo era pajizo, a tono con su piel clara.
Mi compañera estuvo en el comienzo de la reunión, pero tuvo que disculparse y ausentarse en cuanto él comenzó su exposición porque se vio incapaz de mantener la calma. Yo no tenia escapatoria, tenia que estar allí, escucharle y, visto lo que me estaba contando, conseguir que se fuera con el menor daño posible para él y para mi.
Su problema era que tenia la paranoia del control mental, que al parecer es muy habitual. Las personas que lo padecen están convencidas totalmente de que existe un grupo de poder oculto, que maneja el mundo en realidad, y cuyo objetivo es llegar al control de todas y cada una de las personas que lo habitamos, a través de mecanismos de control mental. Para ello, disponen de medios tecnológicos aparentemente inocentes, como son la televisión, la radio, los ordenadores... según esta visión del mundo, la televisión en realidad capta tu vida y la transmite a los controladores, y además, emite ondas no audibles que producen una especie de hipnosis que somete la voluntad del individuo. Y cuando una persona como él se percata de la realidad y se desprende de la television o evita otros medios de control, entonces le someten a un espionaje que implica a todos sus vecinos, que no son tales: todos sus vecinos son "agentes" de esta autoridad oculta, incluidos sus hijos pequeños, que son falsos... ¿por qué, si no, cada vez que entra y sale de su casa el niño del vecino está en el rellano "haciendo como que juega"?... En su pensamiento, la unica explicación posible es que ese niño está ahi siempre para registrar sus horas de entrada y salida y dar aviso a los tecnicos que puedan estar dentro de su casa colocando micrófonos y cámaras ocultas... Por supuesto, habia visitado a muchos abogados antes, pero todos ellos eran víctimas del control mental.
Mientras eso me contaba, detrás suya, a través del cristal mis compañeras observaban la escena. Estaban pendientes de mis gestos y de sus movimientos, porque sabiendo de qué me estaba hablando, llegaron a asustarse... además de no comprender cómo no me daba la risa. Ciertamente era una película de ficción, y parecia increible que alguien pudiera estar contando eso... pero lo ridiculo de la historia que me estaba contando se veía muy superado por lo triste que se me aparecia la vida de esta persona, que no se fia ni de su televisor...
Tuve que pensar muy rápido como deshacerme de él sin ofenderle o humillarle, asi que... entré en su juego. Cuando me llegó el turno de hablar, le miré fijamente y le dije... "mire, antes de que sigamos, tengo que confesarle algo... que yo sepa, yo no soy "uno de ellos", pero tal y como me esta contando la historia, ya no sé qué es verdad y qué es mentira; lo que si debo decirle es que mi padre es militar. Se lo digo, porque debes valorarlo y decidir después si quiere que yo me encargue de esto o no"... Se quedó blanco, y yo veia cómo su mente estaba intentando cuadrar datos para llegar a una conclusión. Me miró y me dijo que me honraba lo que acababa de contarle, y que era muy probable que, ese simple detalle, revelara que yo, en efecto "no era uno de ellos"... pensé que habia errado la estrategia de evasión, pero no. Con un poco de urgencia se levantó de la mesa, me pidió que conservara la documentación y la examinara, que tenia que pensar con tranquilidad qué decisión tomar, y que volvería en una semana. Y nunca más volvió.
Este cliente, además de este problema imaginario, tenia los problemas reales que todos tenemos: necesita comer, tener un techo, salud, una pareja que le de afecto... De ellos, tan solo se ocupaba de los más básicos, los indispensables para su supervivencia física, mientras que sus necesidades sociales, de afecto y de reconocimiento eran inexistentes por completo. Jamás podrá ser una persona feliz, porque está tan concentrado en ese problema irresoluble, que nunca atenderá a esas otras necesidades más complejas que todos tenemos, ya que las posterga al momento en el que consiga zafarse de la situación en la que se encuentra.
Todos tenemos problemas, todos tenemos nuestras rarezas... pero la mayoria podemos calificarnos como "cuerdos" porque nuestras coordenadas de la realidad son coincidentes con las de la mayoría. Es una ventaja importante, que casi nunca tenemos presente.
A seguir viviendo.

sábado, 24 de enero de 2009

Postales (II).- Crisis y extranjería.

Instantes. Esta semana regresaba a la oficina despues de acudir a una diligencia de embargo; tal y como están las cosas hay que estar muy pendiente para que no se escape nada. Al llegar, el valiente y arriesgado empresario... no dio la cara; puso de escudo a varias de sus empleadas que, sin decirlo, con su mirada interrogaban: si embargais hasta los ordenadores... ¿qué va a pasar con mi sueldo este mes?. Nos atendieron amablemente, y nos fuimos de allí dejando el olor de la tensión y la preocupación, escuchando detrás nuestro los ecos de las frases más oidas en estos tiempos... "cagoenlosbancos, laculpaesdelasinmobiliarias, avercomosalimosdeesta"...


Volviendo a la oficina en metro, de pie a mi derecha, dos chicas hablaban de sus cosas; debian ser de origen rumano y ruso, o algo así, porque hablaban en castellano pero con un fuerte acento del este. El sonido de una frase me alcanzó: "si, hace un tiempo que hay menos trabajo... yo creo que es desde que hay tantos extranjeros en España". No pude oir la respuesta de su interlocutora porque irrumpió en el vagón, estridente y metálica, la música de una pareja de chicos sudamericanos cantando... "solo le pido a Dios que lo injusto no me sea indiferente"...

Mientras, a mi izquierda, una mujer de color le sonaba la nariz a su hijo pequeño.

martes, 20 de enero de 2009

La tristeza de la nada

Pues hoy estoy triste... he tenido un dia de esos en los que alguien necesita urgentemente tu apoyo porque está emocionalmente hundida, y he terminado agotada. Intento obtener retroalimentación de esas situaciones, y sentirme bien por poder ser util a alguien; a fin de cuentas, yo he tenido muchas veces personas que me han ayudado a salir de mis baches. Justo es que yo responda igual.

Sin embargo, creo que hoy no estaba yo tampoco en condiciones, porque me he quedado más triste de lo habitual... y pensando en por qué, he llegado a la conclusion de que estoy triste por la nada...

La nada en que se convierte una relación que ha sido preciosa, en la que me he sentido muy querida, pero que ha ido disolviéndose poco a poco y se esta convirtiendo en... nada.
No debería extrañarme, es un efecto buscado... quien me quería dejó de hacerlo, y me lo dijo... varias veces, alto y claro... y aunque yo no quería creerlo, porque no era y no es lo que yo percibo, hay que respetar la voluntad de las personas, sobre todo si son personas a las que quieres... Es una decisión legítima la que tomó, él conocerá sus motivos, y yo lo respeto.

Y llevo tiempo intentando disolver mis sentimientos, que se agoten, que se cansen... y hoy me he dado cuenta de que lo estoy consiguiendo... Estoy logrando llegar a la nada en mis emociones hacia él... y me entristece, aunque sea lo que él me ha pedido.
Solo espero que cuando llegue al cero absoluto él no cambie de idea... Y que, como él dice que quiere, seamos buenos amigos... Hay cosas que son irreversibles... Y me da pena que una relación bonita, llena de complicidad y respeto mutuo se disuelva en la nada.

sábado, 17 de enero de 2009

Ser o no ser... esa no es la cuestión.

La semana pasada estaba trabajando en mi mesa, concentrada en la redacción de una demanda, cuando sonó mi móvil... Dudé si responder o no, porque el número no me era conocido, pero finalmente acepté la llamada porque parecía un número de una centralita. Al otro lado, una voz femenina, de forma desganada e impersonal, me preguntaba por mi nombre y si quería hablar con "Paco"... "Perdone ¿qué Paco?... conozco varios..." Al oir el apellido, claro, lo identifiqué claramente... Y me dí cuenta de lo que estaba pasando cuando la voz cansina del otro lado se identificaba a sí misma como "una enfermera de la planta de psiquiatría del hospital X".


Hace ya tiempo que Paco andaba mal, muy mal. Es cliente mío desde hace unos tres años, y nunca ha estado muy bien... No sé exactamente qué le pasa, pero tratando con él estos años me he dado cuenta de que tiene la percepción de que el mundo está contra él. Y poco a poco se ha ido quedando totalmente solo, divorciado y con una malísima relación con la única familia que le queda, su padre y su hermano, de quienes piensa que solo quieren aprovecharse de él, como su ex-mujer, su empresa, el Estado, sus ex-amigos...


Ultimamente me llamaba a mí para contarme los detalles del complot que el universo habia tramado contra él, y hacia tiempo ya que no recibía noticias suyas.


Cuando se puso al teléfono, no queria que yo hiciera nada, no necesitaba mis servicios... solo quería hablar con alguien, porque cree no tener nadie con quien hablar. Comenzó diciendo... "Hola, soy yo... llamo para decirte que ni con esto he tenido suerte, soy un desgraciado, todo me sale mal"... Me contó que el día uno de enero se habia tomado cincuenta pastillas, porque no encuentra más solución en esta vida para sus males: no tiene casa, no tiene trabajo, esta en el RAI, los bancos no le dan crédito ya... "Mi padre y mi hermano, ahora, dicen que me quieren ayudar... ahora, pues vaya, ahora ya no los necesito... en cuanto salga de aqui lo voy a volver a hacer, ya no tengo motivo para vivir"...
Nunca me habia encontrado en una situación así. He conocido personas que un dia intentaron suicidarse... yo misma he tenido en breves momentos ideaciones suicidas, aunque yo misma era consciente que se debían a que me superaba una situación y estaba convencida de que era algo pasajero... Intenté imaginarme cómo me habia sentido yo misma en aquellos momentos, y recordar lo que me habian contado esas personas que yo habia conocido... No tenia mucho tiempo para reaccionar, pero saqué de mi memoria que los sentimientos, en ese momento, pueden ser los de que eres un estorbo en este mundo, que a nadie le eres útil, que si desaparecieras nadie se enteraría en realidad, y que la lucha para seguir adelante no merece la pena en esas condiciones... Intenté darle algo a lo que aferrarse, hacerle ver que él aún podia ser útil a muchas personas, que sabía hacer cosas y tenia una edad y fuerza física como para poder ser la diferencia en la vida de algunas personas... Que en lugar de tirarse a la basura como si fuera un trasto viejo, se reciclara como hacemos con el vidrio... "Paco, si ya no quieres ser más tiempo Paco... intenta ahora no serlo... pero utiliza tu persona y ayuda a alguien que lo necesite... no tires a la basura todo el esfuerzo que hay invertido en criar y educar a un hombre adulto en estos tiempos..." Le pregunté si le estaban dando psicoterapia y me dijo que solo tratamiento médico, que el psicólogo está saturado de pacientes. Le pedí que cuando le dijeran que le iban a dar el alta, me avisara, y me contestó con un "Si, bueno, ya. Te llamaré o... ya sabrás de mí. Muchas gracias. Adios".

Creo que no le convencí nada. Creo que nadie podria convencerle.

Me vino a la mente el monólogo de Hamlet y pensé que, en realidad, la cuesión no es ser o no ser... ese no es el problema. El verdadero dilema es qué ser, porque el no ser no es nada, solo desaparecer.




Sé que los pensamientos suicidas de una persona con una patología psiquiátrica no se pueden rebatir. Y sé que no se puede argumentar con ellos, porque de nada sirve, ya que se encuentran tan superados por los problemas que no saben o no pueden gestionar, que se obcecan en que desaparecer es la única salida, la unica solución. Pero en realidad, suicidarse no es una solución, sino tan solo dejar sin resolver los problemas que te llevan a esa situación. Por tanto "no ser" no es una alternativa para resolver, es sólo eso, dejar de estar.

La alternativa real es "qué ser" o "cómo estar"... ese es el verdadero dilema. Como el propio Hamlet proseguía en su monólogo, la cuesión es si uno debe dormitar durante los embates de la vida, agacharse y sólo esperar a que pase la tormenta o... debe uno salir al encuentro de los problemas, enfrentarlos y resolverlos. No ser, no es una opción, es sólo una huída.


"Ser o no ser, esa es la cuestión: ¿es más noble para el alma soportar las flechas y pedradas de la áspera Fortuna o armarse contra un mar de adversidades y darles fin en el encuentro? Morir: dormir, nada más. Y si durmiendo terminaran las angustias y los mil ataques naturales herencia de la carne, sería una conclusión seriamente deseable. Morir, dormir: dormir, tal vez soñar." (Hamlet, Shakespeare)

lunes, 5 de enero de 2009

Carta a los Reyes Magos

Queridos Gaspar, Melchor y Baltasar:
Otro año más me encuentro haciendo una lista de pedidos para el año que comienza; permitidme que os apee el tratamiento real, pero hace ya cuarenta y una Navidades que nos conocemos y lo de Altezas y Majestades es un poco cansado... además, ya me conoceis: soy republicana :-)

Gaspar, como tú eres el mayor de todos, creo que eres el más indicado para este regalo: me gustaría este año ganar un poco de serenidad y paciencia. Me he intentado portar bien en este aspecto, y he mantenido la calma en situaciones en las que, años atrás, habría llorado y pataleado como una niña pequeña... o, peor, habría blasfemado e insultado a diestro y siniestro... o me habría encerrado en casa a sufrir de forma neurótica. Creo que este año, la mayoría de las veces he sido capaz de pensar con claridad, retrasar mi primera reacción visceral y esperar a encontrarme en un mejor estado de ánimo para responder, o incluso, no hacerlo porque me he dado cuenta de que no llevaba a ningún lado... En particular, ese mejor control de mi misma creo que lo he demostrado en mi relación con mi madre, con la que apenas he discutido este año, y en mi oficina.
Pero he tenido varias ocasiones en las que he perdido la los nervios con las situaciones o las personas de mi entorno; algunas las he comentado ya en este blog, y me han obligado a pedir perdón a esas personas. Por eso, espero mejorar en ello y te pido como regalo este año unas gotitas de tranquilidad y aceptación. Saldrán favorecidas las personas a las que aprecio, porque el perdón no borra las heridas causadas, solo calma el dolor, y también saldré ganando yo, porque sufro mucho cuando no controlo mis reacciones.

Melchor, siempre te he visto (percepción mía) como una persona muy activa; por eso, este año te pido energía y voluntad para poder llevar adelante mis proyectos personales y profesionales. Este año he aceptado algunos retos importantes para mí, y creo que los he enfrentado bien: tuve que plantear mi necesidad de progreso en mi oficina, y conseguí hacerlo y negociar un buen acuerdo, creo que satisfactorio para todos; me propuse conseguir mi casa, para mi hijo y para mí, con el fin de darle un entorno más delimitado y sentido de familia (aunque sea monoparental) y aquí estoy, en mi salón escribiendo esta carta. Acepté una propuesta que me daba mucho miedo: un viaje largo a un lugar muy lejano en un momento de mucho trabajo, y lo hice, lo pasé muy bien y a mi vuelta, todo seguía en pie. Aprendí mucho con ello. También ha habido rendiciones, por supuesto, como por ejemplo volver a caer en el tabaco; pero yo ya me he perdonado y estoy intentando de nuevo lograr ese objetivo... aunque de momento no lo he conseguido.
Así que, creo que en este area, también me he portado razonablemente bien, y me gustaría seguir teniendo ilusión por las personas, los proyectos y los retos que este año se me planteen. Me gusta estar viva, y tener metas es la mejor forma de sentirlo.

Baltasar, siempre me has parecido un tanto especial... creo que a mi y a todo el mundo, porque eres "el más distinto" de los tres. Quisiera que este año me regalaras un poquito más de comprensión de la realidad ajena, fundamental para que funcionen los otros dos regalos que he pedido. Este año me he esforzado mucho por entender el punto de vista de otras personas y respetarlo, para lo cual, he tenido que imaginarme cómo reaccionaria yo en sus circunstancias. A veces ha sido muy difícil, porque uno no puede meterse en la cabeza de otro, pero al menos, me ha permitido darme cuenta de que personas cercanas a mí no ven las cosas como yo, aunque a mi me resulte difícil de creer, y que no necesariamente mi visión es la correcta. Por eso, te pido que abras un poco más mi comprensión, a fin de econtrar la lógica de algunas conductas, y así poder respetarlas aunque no las comparta.

En general, como veis y como sabeis, creo que no he llevado un mal año. Por eso, si es que no me podeis traer lo que os pido, me contentaré con llevar un año como el que acaba de terminar, en el que he podido contar en momentos clave con el apoyo de varias personas, familia y amigos, con las que me gustaría seguir contando, y en el que mi hijo se ha hecho un poquito más hombre con buena salud y creo que una razonable felicidad.

Os dejaré unos chupitos de anis y un poco de roscón esta noche, por si teneis hambre, y un cubo con agua para los camellos.

Muchas gracias y estamos en contacto.

Maribel

sábado, 27 de diciembre de 2008

El jamón de la paciencia

Superada la crisis navideña con el apoyo de una persona muy especial que se desplazó expresamente para darme un abrazo, miro a mi alrededor en mi salón aún lleno de bultos que tengo que colocar en mi casa, y re-descubro "mi jamón"... Sí, sí... mi jamón ibérico que llegó a mi casa un sábado por la mañana, de la mano de unos repartidores de El Corte I, con gran sorpresa para mí, alborozo de mi hijo y sin tarjeta del remitente... Después de darle vueltas, acerté al pensar que había sido mi amiga, y sin embargo cliente, P. que se acuerda de mí cuando las cosas le van bien porque cree que yo hice una diferencia en su vida, aunque yo le insisto en que yo sólo estaba allí el día en que ella tomó una decisión importante.

Desde entonces, hace ya dos semanas, el jamón es uno de los bultos de mi salón, esperando turno para ser resuelto: no tengo espacio para un jamonero, así que cortar jamón en mi cocina sería un verdadero problema... por otra parte, entre mi hijo y yo, por mucho que nos guste, no seríamos capaz de dar cuenta del mismo a la velocidad necesaria como para evitar que se estropee. Y a casa de mi madre no lo puedo llevar, porque ya llevé allí el de la cesta de Navidad de la oficina, que también era un jamón ibérico...

Si, si... ya sé que no me puedo quejar, esta Navidad me han regalado ¡¡¡dos jamones!!!... y los dos ibéricos (yum, yum)... Pero mientras que el de casa de mi madre ya ha sido catado convenientemente y a satisfacción, el jamón de mi casa espera pacientemente y acusando silencioso con su presencia en mi salón: haz algo, estoy aqui, me voy a caducar...

Así que esta mañana he comenzado el "operativo jamón"... Me dijeron que siendo de El Corte Inglés, no tendría problema en llevarlo a cualquier centro y allí me lo cortarían y envasarían al vacío... Ni modo. Esa empresa es más complicada que un ministerio, y he estado dos horas al habla con operadoras de atención al cliente, responsables de supermercado y jefes charcuteros: si es del super de El Corte, no lo puede llevar al súper del Hipercor; mire usted, si lo hubiera comprado aquí podriamos hacerlo; debe usted llevarlo al centro donde se compró (¿me tengo que ir a Murcia?... ); puede usted poner una reclamación, le pasamos con el departamento de reclamaciones...

Que no, que no... que no quiero reclamar, que lo que quiero es lonchear el jamón y envasarlo al vacío... Teniendo el jamón a la vista, he terminado hablando con él y todo: nada hijo, que nadie te quiere... no te preocupes, encontraremos una solución. Y le he contado mi vida y milagros a media empresa... que si vivo sola con mi hijo pequeño, que si mi cocina es pequeña para un jamonero, que si esto me lo ha regalado una cliente de Murcia...

Al final, he dado con un responsable de un... Hipercor (¿no decían que si era del super de El Corte no podia llevarlo a un Hipercor?)... El hombre se ha compadecido de mí ¡y me ha dicho que me lo va a arreglar!... Y que no me va a cobrar nada porque ese servicio no lo tienen "tarificado" aunque son dos horas de trabajo... Lo consideraré una buena obra de Navidad y un regalo... y una inversión en marketing, porque desde luego, ese hombre se ha ganado una cliente al echarme este cable con mi "paciente jamón"...

Ya os contaré cómo está el jamón... os invito a un "platito virtual" (jejeje).

miércoles, 24 de diciembre de 2008

Feliz Navidad 2008

Ya sé que hace mucho que no escribo una entrada, supongo que también a mi me ataca la pereza blogera de vez en cuando y me dejo llevar por ella... Pero lo cierto es que estoy intentando recopilar contenidos que puedan ser de utilidad a un nuevo blog que un grupo de amigas estamos creando, de contenidos netamente femeninos y, más concretamente, que puedan interesar a mujeres que tienen a su cargo lo que hoy se llama una "familia monoparental"... quizá por no utilizar esa expresión mucho más triste de "familia rota". Aún no tiene contenidos, realmente, pero estamos trabajando en ellos, y tiene como objetivo intentar servir de apoyo o de vertedero (vete tú a saber qué, exactamente) tanto para los problemas cotidianos como para los existenciales que abordan, o mejor dicho, desbordan a mujeres en mi situación. Se llama, o se llamará si conseguimos darle contenido, Cromosoma X. Admitimos y agradecemos cualquier tipo de colaboración o punto de vista, venga de donde venga, que verse sobre el tema indicado.

Hoy, por ejemplo, para mi está siendo un día muy triste. Intento no recrearme en ello y ser positiva, pero cuando consigo levantar la mirada y sonreir, de nuevo aparece mi pensamiento negativo y da un capón. Va a ser un día muy largo... ya lo está siendo, de hecho.

Aún estoy en la oficina, hoy no tengo perrito que me ladre... Ahora me iré a casa, seguiré trabajando un poco, me ducharé y me arreglaré, y me iré a casa de mis padres a celebrar la Noche Buena. Al llegar, seguro que sonreiré y me reiré... cortaré jamón y prepararé las bandejas de turrón (es mi papel tradicional en Noche Buena). Cenaremos lo que mi madre siempre prepara para este dia desde hace... ni recuerdo el tiempo: calamares rellenos y pavo relleno. Beberemos buen vino y cava (¿o será champán este año?)... Contaremos los mismos chistes y anécdotas de siempre. Mi hermana pondrá música y bailaremos.

Sonarán los teléfonos con las llamadas de la familia lejana... el hermano de mi padre, los primos de mi madre... "Feliz Navidad, fulanita"... "Un beso para todos, menganita"... "¿Y cómo está perenganito?"... "Mejor, va mejor, gracias a Dios..."...

Y todo estará bien. Como siempre. No tengo de qué quejarme, tengo una buena familia, cariñosa y solidaria, siempre al pie del cañón... Solo que me gustaría que también estuviera mi hijo... y sé que no tengo derecho a quejarme, que él estará feliz con su padre el dia de Noche Buena... Lo sé, no tengo de qué quejarme, pero le echo tanto de menos que hoy no puedo parar de llorar. Lo siento, hoy no tengo a nadie a quien decírselo y me siento muy mal.