sábado, 17 de enero de 2009

Ser o no ser... esa no es la cuestión.

La semana pasada estaba trabajando en mi mesa, concentrada en la redacción de una demanda, cuando sonó mi móvil... Dudé si responder o no, porque el número no me era conocido, pero finalmente acepté la llamada porque parecía un número de una centralita. Al otro lado, una voz femenina, de forma desganada e impersonal, me preguntaba por mi nombre y si quería hablar con "Paco"... "Perdone ¿qué Paco?... conozco varios..." Al oir el apellido, claro, lo identifiqué claramente... Y me dí cuenta de lo que estaba pasando cuando la voz cansina del otro lado se identificaba a sí misma como "una enfermera de la planta de psiquiatría del hospital X".


Hace ya tiempo que Paco andaba mal, muy mal. Es cliente mío desde hace unos tres años, y nunca ha estado muy bien... No sé exactamente qué le pasa, pero tratando con él estos años me he dado cuenta de que tiene la percepción de que el mundo está contra él. Y poco a poco se ha ido quedando totalmente solo, divorciado y con una malísima relación con la única familia que le queda, su padre y su hermano, de quienes piensa que solo quieren aprovecharse de él, como su ex-mujer, su empresa, el Estado, sus ex-amigos...


Ultimamente me llamaba a mí para contarme los detalles del complot que el universo habia tramado contra él, y hacia tiempo ya que no recibía noticias suyas.


Cuando se puso al teléfono, no queria que yo hiciera nada, no necesitaba mis servicios... solo quería hablar con alguien, porque cree no tener nadie con quien hablar. Comenzó diciendo... "Hola, soy yo... llamo para decirte que ni con esto he tenido suerte, soy un desgraciado, todo me sale mal"... Me contó que el día uno de enero se habia tomado cincuenta pastillas, porque no encuentra más solución en esta vida para sus males: no tiene casa, no tiene trabajo, esta en el RAI, los bancos no le dan crédito ya... "Mi padre y mi hermano, ahora, dicen que me quieren ayudar... ahora, pues vaya, ahora ya no los necesito... en cuanto salga de aqui lo voy a volver a hacer, ya no tengo motivo para vivir"...
Nunca me habia encontrado en una situación así. He conocido personas que un dia intentaron suicidarse... yo misma he tenido en breves momentos ideaciones suicidas, aunque yo misma era consciente que se debían a que me superaba una situación y estaba convencida de que era algo pasajero... Intenté imaginarme cómo me habia sentido yo misma en aquellos momentos, y recordar lo que me habian contado esas personas que yo habia conocido... No tenia mucho tiempo para reaccionar, pero saqué de mi memoria que los sentimientos, en ese momento, pueden ser los de que eres un estorbo en este mundo, que a nadie le eres útil, que si desaparecieras nadie se enteraría en realidad, y que la lucha para seguir adelante no merece la pena en esas condiciones... Intenté darle algo a lo que aferrarse, hacerle ver que él aún podia ser útil a muchas personas, que sabía hacer cosas y tenia una edad y fuerza física como para poder ser la diferencia en la vida de algunas personas... Que en lugar de tirarse a la basura como si fuera un trasto viejo, se reciclara como hacemos con el vidrio... "Paco, si ya no quieres ser más tiempo Paco... intenta ahora no serlo... pero utiliza tu persona y ayuda a alguien que lo necesite... no tires a la basura todo el esfuerzo que hay invertido en criar y educar a un hombre adulto en estos tiempos..." Le pregunté si le estaban dando psicoterapia y me dijo que solo tratamiento médico, que el psicólogo está saturado de pacientes. Le pedí que cuando le dijeran que le iban a dar el alta, me avisara, y me contestó con un "Si, bueno, ya. Te llamaré o... ya sabrás de mí. Muchas gracias. Adios".

Creo que no le convencí nada. Creo que nadie podria convencerle.

Me vino a la mente el monólogo de Hamlet y pensé que, en realidad, la cuesión no es ser o no ser... ese no es el problema. El verdadero dilema es qué ser, porque el no ser no es nada, solo desaparecer.




Sé que los pensamientos suicidas de una persona con una patología psiquiátrica no se pueden rebatir. Y sé que no se puede argumentar con ellos, porque de nada sirve, ya que se encuentran tan superados por los problemas que no saben o no pueden gestionar, que se obcecan en que desaparecer es la única salida, la unica solución. Pero en realidad, suicidarse no es una solución, sino tan solo dejar sin resolver los problemas que te llevan a esa situación. Por tanto "no ser" no es una alternativa para resolver, es sólo eso, dejar de estar.

La alternativa real es "qué ser" o "cómo estar"... ese es el verdadero dilema. Como el propio Hamlet proseguía en su monólogo, la cuesión es si uno debe dormitar durante los embates de la vida, agacharse y sólo esperar a que pase la tormenta o... debe uno salir al encuentro de los problemas, enfrentarlos y resolverlos. No ser, no es una opción, es sólo una huída.


"Ser o no ser, esa es la cuestión: ¿es más noble para el alma soportar las flechas y pedradas de la áspera Fortuna o armarse contra un mar de adversidades y darles fin en el encuentro? Morir: dormir, nada más. Y si durmiendo terminaran las angustias y los mil ataques naturales herencia de la carne, sería una conclusión seriamente deseable. Morir, dormir: dormir, tal vez soñar." (Hamlet, Shakespeare)

lunes, 5 de enero de 2009

Carta a los Reyes Magos

Queridos Gaspar, Melchor y Baltasar:
Otro año más me encuentro haciendo una lista de pedidos para el año que comienza; permitidme que os apee el tratamiento real, pero hace ya cuarenta y una Navidades que nos conocemos y lo de Altezas y Majestades es un poco cansado... además, ya me conoceis: soy republicana :-)

Gaspar, como tú eres el mayor de todos, creo que eres el más indicado para este regalo: me gustaría este año ganar un poco de serenidad y paciencia. Me he intentado portar bien en este aspecto, y he mantenido la calma en situaciones en las que, años atrás, habría llorado y pataleado como una niña pequeña... o, peor, habría blasfemado e insultado a diestro y siniestro... o me habría encerrado en casa a sufrir de forma neurótica. Creo que este año, la mayoría de las veces he sido capaz de pensar con claridad, retrasar mi primera reacción visceral y esperar a encontrarme en un mejor estado de ánimo para responder, o incluso, no hacerlo porque me he dado cuenta de que no llevaba a ningún lado... En particular, ese mejor control de mi misma creo que lo he demostrado en mi relación con mi madre, con la que apenas he discutido este año, y en mi oficina.
Pero he tenido varias ocasiones en las que he perdido la los nervios con las situaciones o las personas de mi entorno; algunas las he comentado ya en este blog, y me han obligado a pedir perdón a esas personas. Por eso, espero mejorar en ello y te pido como regalo este año unas gotitas de tranquilidad y aceptación. Saldrán favorecidas las personas a las que aprecio, porque el perdón no borra las heridas causadas, solo calma el dolor, y también saldré ganando yo, porque sufro mucho cuando no controlo mis reacciones.

Melchor, siempre te he visto (percepción mía) como una persona muy activa; por eso, este año te pido energía y voluntad para poder llevar adelante mis proyectos personales y profesionales. Este año he aceptado algunos retos importantes para mí, y creo que los he enfrentado bien: tuve que plantear mi necesidad de progreso en mi oficina, y conseguí hacerlo y negociar un buen acuerdo, creo que satisfactorio para todos; me propuse conseguir mi casa, para mi hijo y para mí, con el fin de darle un entorno más delimitado y sentido de familia (aunque sea monoparental) y aquí estoy, en mi salón escribiendo esta carta. Acepté una propuesta que me daba mucho miedo: un viaje largo a un lugar muy lejano en un momento de mucho trabajo, y lo hice, lo pasé muy bien y a mi vuelta, todo seguía en pie. Aprendí mucho con ello. También ha habido rendiciones, por supuesto, como por ejemplo volver a caer en el tabaco; pero yo ya me he perdonado y estoy intentando de nuevo lograr ese objetivo... aunque de momento no lo he conseguido.
Así que, creo que en este area, también me he portado razonablemente bien, y me gustaría seguir teniendo ilusión por las personas, los proyectos y los retos que este año se me planteen. Me gusta estar viva, y tener metas es la mejor forma de sentirlo.

Baltasar, siempre me has parecido un tanto especial... creo que a mi y a todo el mundo, porque eres "el más distinto" de los tres. Quisiera que este año me regalaras un poquito más de comprensión de la realidad ajena, fundamental para que funcionen los otros dos regalos que he pedido. Este año me he esforzado mucho por entender el punto de vista de otras personas y respetarlo, para lo cual, he tenido que imaginarme cómo reaccionaria yo en sus circunstancias. A veces ha sido muy difícil, porque uno no puede meterse en la cabeza de otro, pero al menos, me ha permitido darme cuenta de que personas cercanas a mí no ven las cosas como yo, aunque a mi me resulte difícil de creer, y que no necesariamente mi visión es la correcta. Por eso, te pido que abras un poco más mi comprensión, a fin de econtrar la lógica de algunas conductas, y así poder respetarlas aunque no las comparta.

En general, como veis y como sabeis, creo que no he llevado un mal año. Por eso, si es que no me podeis traer lo que os pido, me contentaré con llevar un año como el que acaba de terminar, en el que he podido contar en momentos clave con el apoyo de varias personas, familia y amigos, con las que me gustaría seguir contando, y en el que mi hijo se ha hecho un poquito más hombre con buena salud y creo que una razonable felicidad.

Os dejaré unos chupitos de anis y un poco de roscón esta noche, por si teneis hambre, y un cubo con agua para los camellos.

Muchas gracias y estamos en contacto.

Maribel

sábado, 27 de diciembre de 2008

El jamón de la paciencia

Superada la crisis navideña con el apoyo de una persona muy especial que se desplazó expresamente para darme un abrazo, miro a mi alrededor en mi salón aún lleno de bultos que tengo que colocar en mi casa, y re-descubro "mi jamón"... Sí, sí... mi jamón ibérico que llegó a mi casa un sábado por la mañana, de la mano de unos repartidores de El Corte I, con gran sorpresa para mí, alborozo de mi hijo y sin tarjeta del remitente... Después de darle vueltas, acerté al pensar que había sido mi amiga, y sin embargo cliente, P. que se acuerda de mí cuando las cosas le van bien porque cree que yo hice una diferencia en su vida, aunque yo le insisto en que yo sólo estaba allí el día en que ella tomó una decisión importante.

Desde entonces, hace ya dos semanas, el jamón es uno de los bultos de mi salón, esperando turno para ser resuelto: no tengo espacio para un jamonero, así que cortar jamón en mi cocina sería un verdadero problema... por otra parte, entre mi hijo y yo, por mucho que nos guste, no seríamos capaz de dar cuenta del mismo a la velocidad necesaria como para evitar que se estropee. Y a casa de mi madre no lo puedo llevar, porque ya llevé allí el de la cesta de Navidad de la oficina, que también era un jamón ibérico...

Si, si... ya sé que no me puedo quejar, esta Navidad me han regalado ¡¡¡dos jamones!!!... y los dos ibéricos (yum, yum)... Pero mientras que el de casa de mi madre ya ha sido catado convenientemente y a satisfacción, el jamón de mi casa espera pacientemente y acusando silencioso con su presencia en mi salón: haz algo, estoy aqui, me voy a caducar...

Así que esta mañana he comenzado el "operativo jamón"... Me dijeron que siendo de El Corte Inglés, no tendría problema en llevarlo a cualquier centro y allí me lo cortarían y envasarían al vacío... Ni modo. Esa empresa es más complicada que un ministerio, y he estado dos horas al habla con operadoras de atención al cliente, responsables de supermercado y jefes charcuteros: si es del super de El Corte, no lo puede llevar al súper del Hipercor; mire usted, si lo hubiera comprado aquí podriamos hacerlo; debe usted llevarlo al centro donde se compró (¿me tengo que ir a Murcia?... ); puede usted poner una reclamación, le pasamos con el departamento de reclamaciones...

Que no, que no... que no quiero reclamar, que lo que quiero es lonchear el jamón y envasarlo al vacío... Teniendo el jamón a la vista, he terminado hablando con él y todo: nada hijo, que nadie te quiere... no te preocupes, encontraremos una solución. Y le he contado mi vida y milagros a media empresa... que si vivo sola con mi hijo pequeño, que si mi cocina es pequeña para un jamonero, que si esto me lo ha regalado una cliente de Murcia...

Al final, he dado con un responsable de un... Hipercor (¿no decían que si era del super de El Corte no podia llevarlo a un Hipercor?)... El hombre se ha compadecido de mí ¡y me ha dicho que me lo va a arreglar!... Y que no me va a cobrar nada porque ese servicio no lo tienen "tarificado" aunque son dos horas de trabajo... Lo consideraré una buena obra de Navidad y un regalo... y una inversión en marketing, porque desde luego, ese hombre se ha ganado una cliente al echarme este cable con mi "paciente jamón"...

Ya os contaré cómo está el jamón... os invito a un "platito virtual" (jejeje).

miércoles, 24 de diciembre de 2008

Feliz Navidad 2008

Ya sé que hace mucho que no escribo una entrada, supongo que también a mi me ataca la pereza blogera de vez en cuando y me dejo llevar por ella... Pero lo cierto es que estoy intentando recopilar contenidos que puedan ser de utilidad a un nuevo blog que un grupo de amigas estamos creando, de contenidos netamente femeninos y, más concretamente, que puedan interesar a mujeres que tienen a su cargo lo que hoy se llama una "familia monoparental"... quizá por no utilizar esa expresión mucho más triste de "familia rota". Aún no tiene contenidos, realmente, pero estamos trabajando en ellos, y tiene como objetivo intentar servir de apoyo o de vertedero (vete tú a saber qué, exactamente) tanto para los problemas cotidianos como para los existenciales que abordan, o mejor dicho, desbordan a mujeres en mi situación. Se llama, o se llamará si conseguimos darle contenido, Cromosoma X. Admitimos y agradecemos cualquier tipo de colaboración o punto de vista, venga de donde venga, que verse sobre el tema indicado.

Hoy, por ejemplo, para mi está siendo un día muy triste. Intento no recrearme en ello y ser positiva, pero cuando consigo levantar la mirada y sonreir, de nuevo aparece mi pensamiento negativo y da un capón. Va a ser un día muy largo... ya lo está siendo, de hecho.

Aún estoy en la oficina, hoy no tengo perrito que me ladre... Ahora me iré a casa, seguiré trabajando un poco, me ducharé y me arreglaré, y me iré a casa de mis padres a celebrar la Noche Buena. Al llegar, seguro que sonreiré y me reiré... cortaré jamón y prepararé las bandejas de turrón (es mi papel tradicional en Noche Buena). Cenaremos lo que mi madre siempre prepara para este dia desde hace... ni recuerdo el tiempo: calamares rellenos y pavo relleno. Beberemos buen vino y cava (¿o será champán este año?)... Contaremos los mismos chistes y anécdotas de siempre. Mi hermana pondrá música y bailaremos.

Sonarán los teléfonos con las llamadas de la familia lejana... el hermano de mi padre, los primos de mi madre... "Feliz Navidad, fulanita"... "Un beso para todos, menganita"... "¿Y cómo está perenganito?"... "Mejor, va mejor, gracias a Dios..."...

Y todo estará bien. Como siempre. No tengo de qué quejarme, tengo una buena familia, cariñosa y solidaria, siempre al pie del cañón... Solo que me gustaría que también estuviera mi hijo... y sé que no tengo derecho a quejarme, que él estará feliz con su padre el dia de Noche Buena... Lo sé, no tengo de qué quejarme, pero le echo tanto de menos que hoy no puedo parar de llorar. Lo siento, hoy no tengo a nadie a quien decírselo y me siento muy mal.

jueves, 20 de noviembre de 2008

Motivación y cansancio

Estas dos últimas semanas he estado muy entretenida con lo de la motivación y la persuasión... poniendo en práctica algunas cosas que he leido y dándole vueltas al por qué del por qué...

Mi hijo se ha venido olvidando su agenda todos los dias de la semana, hasta hoy, que por fín se ha acordado... Después de tres días intentando tocar su tecla de "on" poniendole sumas caseras debido a que, por su olvido, no sé si la maestra le ha mandado o no tareas para casa, cuando he ido hoy a recogerlo me ha enseñado la agenda con una gran sonrisa de satisfacción... Y aprovechando el impulso, consciente de que le encanta cocinar, le he felicitado por ser tan responsable... tanto, tanto que incluso podría ayudarme hoy a hacer su cena: era toda una estampa verlo metido en su papel de cocinero, todo serio, subido en una sillita de enea a modo de escalón, con mi delantal y el tenedor de madera en la mano echando en la plancha un filete de sajonia. Hoy su cena tuvo para él un sabor especial... a orgullo de sí mismo, por su cena y por la agenda. Y para mí también.

Es importante saber qué es lo que mueve a las personas, según su edad y sus circunstancias; por las señales que dan, podemos intentar conocer cuál es el motor de esa persona para llegar a movernos al unisono con ellas en pos de nuestros propios objetivos... Mi hijo, por ejemplo, por la edad que tiene, el sentirse mayor y responsable le motiva mucho... y ser mayor, significa responder de su olvido, asumir sus consecuencias y, por tanto, hacer tareas "a ciegas"; y ser mayor significa también disfrutar de los beneficios de la responsabilidad demostrada, haciendo "cosas de mayores" que le gustan, como por ejemplo, ser el cocinero de su propia cena.

Pero... ¿es realmente necesario intentar nadar a favor de la corriente con otra persona? ¿por qué debería interesarnos?... en definitiva ¿qué nos motiva a nosotros para intentar identificar cuál es la motivación de otra persona?... Las causas pueden ser muy variadas: igual nuestro trabajo consiste en vender, y saber qué puede mover a un cliente a comprar, nos reportará una comisión; quizá somos los responsables de un departamento en la empresa, y queremos que el equipo sea más productivo; es posible que tengamos la responsabilidad de que un niño pequeño aprenda a ser mayor... o que lo que nos impulse es mejorar nuestra relación de pareja, o lograr que dos partes enfrentadas lleguen a un acuerdo....

Una vez conoces cuál es el motor de una persona, es fácil cogerle el compás para aunar metas, hacer coincidir tus objetivos con los suyos. Pero lo difícil es, precisamente, averiguar cuál es ese motor, porque los adultos estamos cargados de traumas, miedos y frustraciones acumuladas. Conocerlos puede ayudar a identificar la motivación de una persona en el punto en el que nos interese, pero a veces, la mochila emocional de las personas hace que sus señales sean contradictorias y presenten comportamientos aparentemente incoherentes, impidiéndonos comprender la causa motor de su conducta.

Cuando el esfuerzo para conocer qué motiva a una persona es superior a los beneficios que creemos poder obtener en el caso de alcanzar dicha comprensión, aparece el cansancio y luego, llega el desistimiento... Es el clásico "no le entiendo, no sé por qué actúa así... pero es que ya me da igual".
Hay que conocer cuál es nuestra propia motivación para poder medir bien el momento del desistimiento, ya que suele ser irreversible: cuando una persona siente que el esfuerzo que debe hacer para nadar con la corriente de otra persona y llegar a una orilla común es muy superior a la recompensa que espera allí, deja de merecerle la pena el trabajo y de interesarle la orilla, la persona, su corriente y todo lo que tenga que ver con ella. Toma su propio camino, ya exclusivo y excluyente, y prescinde de la carga que le supone... para siempre.
Esta reflexión se la dedico a una amiga muy especial, que está empezando a sentir el cansacio en su tarea de averiguar qué es lo que motiva los comportamientos de su pareja, a quien no consigue comprender por más que se da una y otra vez contra el mismo muro... Está a punto de rendirse y espero que haya medido bien cuál es su motivación y cuanto esfuerzo le merece la pena hacer.

miércoles, 5 de noviembre de 2008

Motivación y persuasión

Ultimamente estoy leyendo, en los ratos libres que tengo, sobre motivación y persuasión. Mi objetivo fundamental es encontrar herramientas con las que poder impulsar a mi hijo, que este año se enfrenta a todo un reto, ya que ha empezado la educación primaria y tiene algunas dificultades.
He encontrado algunas cosas interesantes, casi todo enfocado a los negocios, y mucho material en el campo de la programación neurolingüística (PNL), campo en el que se dan incluso muchas técnicas para la auto-motivación.
Voy poco a poco, porque hay mucho escrito sobre esto... Entre otras cosas, he leido un texto que debe ser un clásico en la materia, escrito por Dale Carnegie (Como influir en los demás y hacer amigos), y una monografía que expone de forma resumida varias teorías sobre motivación, comenzando por la teoría de Maslow sobre las necesidades humanas...
Lo que de momento voy sacando como conclusión, es que es fundamental intentar identificarse con las necesidades o motivos que impulsan a la persona que tienes enfrente, saber qué le puede hacer actuar en el sentido deseado. No se trata de manipulación, ni mucho menos, sino de encontrar la tecla, el botón de encendido del movimiento de esa persona...
Hay una teoría conforme a la cual, una vez cubiertas las necesidades esenciales de comida, abrigo y seguridad básica, las personas se orientan hacia la satisfaccion propia o autorrealización por tres grupos de motivaciones: hay personas motivadas por el logro, en las que predomina la satisfacción por el cumplimiento de objetivos, la superación de metas; otras personas actúan motivadas por el poder, persiguiendo sobre todo la sensación de control o dominio; y personas que actúan por las necesidades de afiliación, el sentimiento de pertencia y el desarrollo de los afectos. Por supuesto, no son categorias estancas ni son las únicas, solo son tendencias que se pueden observar mas acentuadas en unas personas que en otras.
Por otra parte, en el libro de Dale Carnegie se dan pautas muy básicas de comunicación efectiva, como por ejemplo, que discutiendo jamás se convence a nadie, porque quien tiene una opinión la va a defender aunque le demuestres dialécticamente que no la tiene... o que todo se puede hacer si le das a una persona la motivación que le guía...
Además, en PNL se habla de algo que se llama crear rapport con alguien, que consiste, si me he enterado bien, en conseguir establecer una conexión con alguien utilizando elementos de kinestesia, entre otros, es decir, mediante la postura corporal, la respiración, el ritmo de habla: si observas los movimientos de la persona, por ejemplo, y los imitas (no descarademente, claro), se genera conexión; también si intentas mantener su mismo ritmo de habla (para mi esto es muy difícil, hablo tan rapido que a veces rozo la taquifemia), o acompasar la respiración.
He empezado a intentar poner en práctica lo que voy leyendo... pero es muy difícil. Creo que todo son cosas de pura lógica, pero, salvo perfiles de personas con unas motivaciones muy claras, es difícil conocer qué es lo que mueve a una persona.
Así que, seguiré leyendo... me fascina que esté tan estudiado el comportamento humano. Supongo que para cualquier persona que se dedique al marketing, esto es de perogrullo, pero yo lo he hecho siempre por intuición, y verlo todo tan sistematizado me ayuda a ordenar las ideas sobre el tema.

lunes, 3 de noviembre de 2008

La responsabilidad de la propia felicidad

Este fin de semana salí con una amiga que se está divorciando después de un matrimonio largo en el que se ha dedicado por entero al cuidado de su familia y su casa. Ahora se enfrenta a cambios drásticos en su vida: se tiene que poner a trabajar, tomar decisiones por sí sola, enfrentarse por primera vez a la situación de soltería, resolver el golpe a su autoestima derivado de que el marido la haya "sustituido" por otra mujer...
Se está comportando de forma muy valiente intentando hacerse con el control de su vida, que había cedido a cambio de cierto nivel de seguridad que ha resultado ser ilusorio. Y cada paso adelante que da se encuentra mejor, más contenta y con más confianza en sí misma... y con frecuencia dice sentirse aliviada, ya que, hasta que su marido dio "la campanada", ella se veía encerrada en una relación en la que no era feliz, pero que no rompía sin saber muy bien por qué... el miedo a los cambios, el hecho de que tiene dos hijos, un concepto muy rígido del compromiso.... aún no sabe por qué no tomó ella la decisión de acabar con el matrimonio a pesar de que dice que no era feliz hacía ya muchos años.
Y eso es, además, lo que le provoca mayor frustración, ya que siente que ha "sacrificado" su felicidad en pos de un matrimonio y que esa renuncia no ha sido correspondida con una actitud igual, a la que creía tener derecho.
A mí me parece, aunque es muy posible que me equivoque, que lo que sucede es que todos tenemos miedos a los cambios, a enfrentar situaciones nuevas que se apartan de lo que teníamos pensado o programado... Lo que yo veo es que muchas veces ese miedo a vivir del que he hablado otras veces, nos impiden tomar las riendas de nuestra vida y nos hace renunciar a lo que no deberíamos, llegando incluso a hacer responsables nuestras circunstancias o a otras personas, de lo que sólo nosotros debemos gestionar: nuestra propia felicidad.
En el campo de la pareja, he visto muchos casos en los que las personas desplazan la responsabilidad hacia la otra persona: es una actitud habitual en las mujeres que se divorcian cuando la iniciativa es del marido, en cuyos argumentos casi siempre subyace una idea del tipo: "yo he vivido contigo a pesar de que tú no me hacías feliz... me lo debes, ahora te toca a ti renunciar a tu felicidad".
Pues yo no creo que la cosa deba funcionar así. Creo que cada uno es responsable de su propia felicidad, y que nadie debe asumir la carga de tener que hacer feliz a otro ni exigir a otro que le haga feliz. Ser responsable en una pareja no consiste, a mi modo de ver, en pensar que tienes que comprometerte a hacer feliz a tu pareja, que tienes que renunciar a tus necesidades personales por la felicidad de la otra persona, o en creer que si no eres feliz, la responsabilidad radica en la conducta de tu pareja hacia tí.
Al contrario, ser responsable en una pareja debe significar que jamás vas a esperar que el/ella "te haga feliz", ya que sólo uno mismo es el autor de su propia felicidad, de sentirse satisfecho con uno mismo, con nuestros logros y nuestra mejora personal... con nuestra vida, en definitiva. Y tu deseo de estar en una relación estable con una persona no puede bascular sobre el miedo a afrontar situaciones nuevas, y a la inversa, sino que debería radicar en que la compañía de esa persona, su complicidad contigo, su afecto y su apoyo te hace más fácil el camino de lograr tus objetivos.
Así es como yo lo veo; creo que cuando se habla de compromiso y responsabilidad se produce una confusión, ya que el compromiso que se adquiere en una pareja no es "querer siempre" o "garantizar la felicidad" de la otra persona... Es de Teoría General de las Obligaciones que un requisito de estas es tener un objeto posiblem ya que a nadie le es exigible lo que es imposible de cumplir, y lo cierto es que nadie puede garantizar que siempre va a amar a otra persona, no hay amor con garantía. El compromiso que se adquiere en una pareja, en mi opinión, es el de ser leal y honesto con esa persona, nada más... y nada menos, porque no es fácil. Significa que si ya no echas de menos a esa persona, si no notas su ausencia en tu vida, si cuando estás cerca de ella tu vida no es mejor... sencillamente lo pondrás encima de la mesa, te lo reconocerás a tí mismo y a ella, y serás capaz de hacerlo a pesar del miedo que a todos nos producen los cambios.
Esta es mi visión personal, por supuesto, derivada de mi propia experiencia, ya que yo también tuve un día, hace años, en el que pensé... "si yo he permanecido en esta relación insatisfactoria, he estado cumpliendo con mi parte del pacto... si tu ahora desertas, esás faltando a tu compromiso conmigo". Creo que cuando me di cuenta del error fue un momento revelador en mi vida.
Y desde entonces, no quiero ser responsable de la felicidad de nadie, y no quiero que nadie se haga responsable de la mía. Quiero ser, y creo que lo vengo haciendo, ser yo la única garante de mi propia felicidad.